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sábado, 27 de agosto de 2011

El efecto Montaner


Por Andrés Pascual



       Lo común es que, cuando un boxeador o un pelotero sea enviado hacia acá por la tiranía, le aleccionen acerca de lo que debe decir, con quiénes debe “juntarse” y en qué lugares puede hacer las declaraciones.

       Por lo general, la respuesta a la pregunta sobre el cambio de “soldado” del ejército ideológico de la dictadura a “entrante”, que es como clasifican las agencias que reciben y controlan al cubano que no escoge la opción “exiliado” es, invariablemente: “porque quería probarme en un nivel superior…”, ni millones ni Ferraris ni libertades… esa respuesta, buena para los americanos de ESPN y para los “latinos” que creen que pertenecen a esa cadena porque hay un portal “en español”, es una configuración ideológica hecha para que encaje en el molde de “lo políticamente correcto”, principio y fin del compromiso moral del liberal americano de hoy y de sus socios del área de habla español.

       No es posible que uno sea rechazado como lo está siendo Pablo Milanés y persista en la idea de cantar en Miami; sin embargo, no puede hacer otra cosa ni Hugo Cancio, a pesar de toda la mierda que ha dicho con bravuconería de que “no lo voy a suspender”; o el representante de Milanés.

       La verdad es que no pueden suspenderlo ni el artista ni los adyacentes porque eso no les compete, es una orden, “una tarea” de La Habana con total apoyo de la Administración Obama.

       Si Pablo Milanés fuera independiente y soberano se asilaba, porque, implícitamente, lo que busca la tiranía es que un extremista atente contra la integridad civil de uno de estos elementos para armar el escándalo “sobre sus cuerpo heroico” y desarmar al exilio con todo el peso de la ¿ley? Que no es otra cosa que el apoyo de la Casa Blanca y su partido.

       Pero el exilio no maneja su imagen así, nunca lo ha hecho; sin embargo, lo que no sé si conoce el cantante y debería, es que al castrismo le sobran quienes se arriesguen a hacerlo por órdenes directas de la dictadura; es decir, a Pablo Milanés puede meterle un tiro en la cabeza cualquier enviado, como Juan Pablo Roque, regresar a Cuba y asistir a la Tribuna a condenar con todas sus fuerzas el “milanescidio” y, mañana, Max Lesnick, Inmundo y todo el mundo estarán acusando de asesinos a la única, por última, porción de pueblo de Cuba que sostiene la bandera de la vergüenza, del decoro y de la verdad en la lucha por la libertad de la patria.

        En lo personal, sueño de todos los engendros castro-comunistas sean artistas, deportistas o limpiabotas, Pablo vino “a probarse” en las Grandes Ligas.

        Posiblemente el primer artículo que analizó la actuación del cantante en Miami a partir de un supuesto “valor de uso” para el exilio lo escribí yo: desde mi posición de exiliado, de anti-castrista recalcitrante que no concede nada, que cree que no habrá limpieza en Cuba ni regreso a ningún orden si no se puede “ajusticiar” a una buena parte no solo de allá, sugerí que se debería manejar esa visita para que, como ha tenido algunas fricciones por dinero (que es lo que rompe amistades o filiaciones de la mejor manera), las cosas que le había dicho a una revista española las dijera desde posiciones y en foros que le fueran inaceptables al castrismo, para que lo flagelaran y “lo hicieran tierra” desde Cuba más los que se encargaron de traerlo, para que el público afectado por el binomio, el “entrante migratorio cubano”, se decidiera con alguna razón por el bando que, hasta hoy, es su enemigo, para ver si Pablo podía hacer con esta comunidad interesada lo que hizo con los artistas castro-comunistas como Ana Belén y Víctor Manuel, es decir, que declararan contra los abusos del castrismo a través del apoyo al exilio por medio de la solidaridad con el individuo.

         Ya Pablo Milanés ni sabe lo que busca ni lo que es, ahora, lo que si esta claro es que pretende ganarle la competencia por el protagonismo en otro nivel a su rival mucho más beneficiado por la nomenclatura, Silvio Rodríguez quien, como parte de la vitrina en que han convertido la práctica de la “apertura” anunciada por el nuevo-viejo dictador, ha balbuceado bocadillos de “libertad de expresión a nivel de militante” preparados por el departamento del G-2 al efecto.

         En definitiva, Pablo tiene algo por dentro que no es un cambio de pensamiento ni para bueno ni para justo ni, mucho menos, patriótico, sino rencor contra quienes lo subestimaron al impedirle “el negocio” grande con lo de la fundación que no le autorizaron, lo que tal vez lo haya analizado, una vez que habló sobre el caso Obama y la tolerancia y aceptación de la sociedad americana de un negro en la presidencia, como un asunto de racismo.

         Pero lo que acaba de escribir Carlos Alberto Montaner en (¿dónde si no?) el Nuevo Herald sobre su bienvenida a Pablo es más rechazable y más peligroso que la propia actuación del cantante.

         En este tipo no debería creer ningún exiliado, es el mejor ejemplo del soldado mercenario pagado por los americanos de “la transición pacífica hoy”; ayer, por los mismos un poco más encubiertos. Recuerdo cuando se le acobardó y “enanizó” a Max Lesnick en un show de María Elvira de tal forma que repugnó; pero, sobre todo, me asquea la manera como auto-alimenta su ego de protagonista decisivo, de candidato de alto perfil para cuando Raúl llame a elecciones, lo que nadie debe dudar que estén planeando, por un puesto no de presidente, sino de ministro de algo con carácter intelectual que no lesione a Abel Prieto y con Yoani como vice.

          “Fulano, alta figura del MNINT o del partido, me dijo…”; o sea, el hijo de Ernesto tiene más comunicación con elementos de la tiranía para chismes de “buena tinta” que el Jefe de de la Seguridad del Estado, pero ¿Qué se cree este tipo?

           La bienvenida a Pablo por Carlos Alberto Montaner, en la que ha tenido el atrevimiento de casi sugerir que “a Batista lo pusieron los comunistas” y que este les agradeció con los ministerios para Carlos Rafael y Juan Marinello, más un “capítulo Neruda”, es parte de la conspiración contra el exilio en el afán de dividirlo más hasta destruirlo.

            Bajo ningún concepto se puede aceptar como confiable ni por error la posición de Montaner, porque el tipo se proyecta como un mercenario de la CIA de Obama; como una figura a la que le gusta el papel como lo promueve el socialismo europeo: “figura de alto nivel intelectual con proyección universal demócrata” o como lo consideran algunas figuras encubiertas dentro del ghandismo de hoy, tal Yoani Sachez: su padrino político, motor impulsor del dinero tras el pergamino ganado en competencias internacionales hipócritas.

            A pesar de lo que diga la dictadura, como hacen ante el Ajuste Cubano, es decir, atacarlo para desviar la atención del objetivo, este Señorón no es exiliado ni busca ni defiende la libertad de Cuba, sino el contubernio que le permita optar por la posición para la que lo entrenaron tanto los liberales y comunistas de Europa, como los americanos y el resto que quede.

            Sin dejar nada escondido, si me aprietan, tal vez prefiera a Pablo Milanés a mi lado que a este individuo; porque Pablo, bueno, ya se sabe…pero un tipo que quiere pasar como “tu gente” y lo que hace coincide con la forma como protege sus intereses la dictadura y la ayuda desde posiciones encubiertas de alta traición, son otros cinco pesos.



                                                         

viernes, 26 de agosto de 2011

Hay que conseguirles un TPS


Por Andrés Pascual



         Bien, algunos están hablando (Juan Manuel Cao, America TEVE) sobre el Ajuste Cubano con una versión muy propia del asunto, aunque lo saben todo. Como que es a favor de la Ley y de lo que le cuelga, pues cae del lado de buena para los “nuevos emigrantes” (siempre quiero llamarlos con una grosería; pero me lo van a censurar, entonces no vale la pena)

         Fue en 1966, durante la era Johnson y con el único objetivo de “acomodar a la creciente población cubana” en este país…nada de exilio ni de persecuciones ni de fusilados ni de presos ni de robos de la propiedad ni de…

        El activista pro derechos humanos grupo Bofill, también “enviado como cazador de Fidel a eventos internacionales”, ganó ese día el 95 % de la aceptación balsera mediante el célebre survey, pelota vieja en la forma de manipular a la opinión pública, utilizado por el 23, el 51 o el Herald en cuanto a la cantidad de fidelistas, de apáticos y de enemigos del exilio que son ambos grupos y su “predilección” ante asuntos de decisiones que contemplen la moral, la vergüenza y los principios patrióticos.

         No por gusto Pablo Milanés acaba de referirse al exilio como “creo que es una minoría que tiene que convencerse de su actitud obsoleta…”, si no existiera el Ajuste, tal vez lo hubiera podido decir desde la Tribuna en la cual tantas veces ha cantado en contra del propio destierro o de Estados Unidos, que no es únicamente la que está en La Habana no, Chile, España, Uruguay…también han sido ese escenario y nunca renunciarán a serlo.

          Hoy no sabe si uno de los embajadores de la tiranía con guitarra tiene razón en la cantidad que manejó. A “ojo de buen cubero”, esto está invadido y nadie puede negarlo, ¿Culpable? el Ajuste Cubano, ¿Beneficiada? La tiranía ¿Perjudicado? El pueblo de la Isla, porque, voy a utilizar la forma con la que me disgusta rematar este tipo de conclusiones a mi favor: “a la hora del almuerzo me voy a comer un bistec y a poner el canal de televisión que me dé la gana entre más de 200 que tengo y a dormir a pata suelta porque pagué todas mis cuentas sin recargos”

          Como que (según el presentador) el Ajuste Cubano no tiene nada que ver con exilio ni con viajes ni con remesas…como que el nuevo-viejo dictador se refirió a la comunidad de factura reciente como “de razones económicas”, lo que es verdad, pues los congresistas y los senadores, representantes del exilio, deberían ir buscando el apoyo entre colegas en Washington con la proposición de que esta nueva generación no sea elegible para la ley del año un día en opción a residencia.

          “PENSANDOLO BIEN” yo, que no me trago a Cao por antipático, por baboso, por autosuficiente y porque nunca lo he podido colocar en la acera de acá por la circunstancia de “un día si, mañana quién sabe cómo opinará”, tengo que felicitarlo porque, de la forma como abordó el asunto de la ley pro castrista, por lo que dio a entender, esta comunidad emigrante, sin principios, sin identidad cultural y sin moral la mayoría, lo que requiere es un papel tipo TPS que les autorice a permanecer aquí, como a los hondureños, hasta que la conexión de viajes “pueblo a pueblo” surta efecto; porque, nadie lo dude, como que “le hace mucho daño a la tiranía”, un día será… entonces pa’trá, como con  cualquier mortal que llegan por lo mismo, pero más trabajadores y con menos índice de peligrosidad delictiva que la mayoría de “los nuestros”.

       

      

viernes, 19 de agosto de 2011

La culpa compartida


Por Andrés Pascual



       ¿De quién es la culpa (nunca confundir con responsabilidad) por la presentación en el exilio de artistas castrocomunistas, autorizados por la tiranía, para que alimenten la polémica sobre la intransigencia del patriota golpeado como ninguno de ellos lo ha sido en 50 años de dictadura? Se supone que hay dinero grande detrás procedente de las arcas de los millonarios pro-obamistas y demócratas como Soros, Andreas y algún que otro más que se deben estar encargando de “lo que haga falta” para finalizar exitosamente la tarea, que no es, precisamente, poner a bailar en Miami a sus iguales llenos de sus propias ideas “no políticas” y de las otras: la estafa al Medicare, al sistema de Seguros, de casas hidropónicas de mariguana, la del trasiego de ilegales, la de las torturas y asesinatos de esos ilegales, sobre todo en Mejico…Esos artistas son delincuentes, ladrones, carteristas, guapos de barrio…como la mayoría de los que han llegado acá desde 1994; no son cubanos, son elementajos del feudo castrocomunista que nadie debe confundir con la histórica y desaparecida Perla de las Antillas; sin embargo, ¿Quién es el culpable de este relajo que persigue darle el tiro de gracia a un exilio aparentemente más débil e impotente que nunca para detener esta ofensiva?

       El club Aché, garito y cubil del infiel que ya tomó esta ciudad, está en una esquina de la intersección de la calle 8 y la 36 avenida del suroeste de Miami, frente a una farmacia llamada Luis; en otra esquina, a menos de 30 metros del antro alquilado por elementos castrocomunistas para provocar al exilio, en el cual despliegan retratos grandes de los “compañeros” que vienen a traer un mensaje de “amor y unidad” con esencia de la tribuna antiimperialista, el Restaurante Versalles, conocido no por ser buena su comida, que lo es, sino por ser la sede o punto de concentración diaria del exiliado de verdad durante más de 40 años. Allí un dice que ex agente de la contrainteligencia castrista, que se camufló en Cuba como narrador deportivo y fue enviado a Venezuela a darle apoyo logístico a la tiranía de Hugo Chávez, trabaja como camarero…Cuestionando el obligado respeto que merece la memoria de los 4 cubanoamericanos asesinados por la participación de otro ex agente infiltrado en el grupo porque se abandonó la sentencia que nunca se puede de “ningún agente castrista se va del todo”.

       Yo estoy seguro que uno de los deseos nunca satisfechos del sátrapa ha sido presentarse, en carácter de conquistador, en ese local, lo que tiene otra variante por lo imposible: destruirlo en su significación histórica con la ayuda de Obama.

       Pero el Restaurant Versalles, las Carretas y el local de Aché son propiedad de Felipe Valls, ícono cubano del “sueño americano” y nunca considerado pro-comunista; entonces ¿Por qué razón ese elemento actúa en un local de Felipe? ¿Por qué razón un elemento de hasta hace muy poco Inteligencia y Contrainteligencia castrista trabaja allí? ¿Cuántas otras sorpresas nos tiene preparadas el propietario para alimentar la duda que, en mi caso, tengo sobre él? ¿Cuál es la razón por la que no se pronuncia sobre tal irresponsabilidad públicamente? Que es, ni más ni menos, que la culpa que tanto él como varios otros tienen en el éxito de Obama en semejante ofensa…

       Si no se produce el esclarecimiento de tal forma convincente que despeje las dudas posibles, se hará necesario que Vigilia Mambisa y todos en el exilio destaquen al local como contribuyente indirecto a la política de perforación y destrucción de nuestra única estancia confiable para continuar la lucha; entonces, que se proceda al abandono en estampida de sus propiedades restauranteras y que sean sometidas al mitín obligado de protesta rutinaria ante casos como este.
       A mi modo de ver las cosas, ese cucaracha nombrado Hugo Cancio no es más que la cara que desvíe la atención de gente en realidad más importante que este “lleva y trae” de toda la delincuencia que, por estos lares, financi